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A la caza del traductor

En las búsquedas y procesos de selección de traductores intervienen un gran número de requisitos, lo que con frecuencia hace difícil (o muy difícil) ajustar entre las características de los candidatos y nuestras necesidades en esos momentos concretos. Las variables que debemos tener en cuenta son la lengua de partida, la lengua de llegada, la especialidad, las tarifas, la disponibilidad del traductor, la fluidez de comunicación con la persona (esto incluye factores como el lugar de residencia del traductor y la diferencia horaria, pero también otros aspectos que tienen más que ver con sus circunstancias personales o su forma de ser, como que tenga acceso al email y al teléfono de manera ágil y que se muestre disponible y colaborador para responder a nuestras preguntas).

La lengua de partida y de llegada es el primer factor decisivo y eliminatorio. Por cuestiones de calidad, solo pedimos a nuestros traductores que trabajen hacia su lengua materna. Es decir, que si el cliente nos pide una traducción de sueco a ruso, necesitamos a una persona nativa de ruso. Pero si nos pide un trabajo de ruso a sueco, necesitamos a un traductor cuya lengua materna sea el sueco. ¡Una gran diferencia! Por ejemplo, hay infinitamente más traductores de inglés a turco (nativos de turco), que de turco a inglés (nativos de inglés). Nos consta que hay traductores y agencias que ofrecen traducciones en ambas direcciones. Sin embargo, a excepción de ciertos casos muy, muy excepcionales de bilingüismo real, nosotros entendemos que un traductor tiene una única lengua de llegada, que es su lengua materna o preferente.

Otra dificultad es la especialidad. Muchas veces trabajamos con textos de contenidos muy específicos y que requieren conocimientos muy técnicos, no solo del área en sí, sino también de la terminología adecuada que debe emplearse. Por ejemplo, es muy dispar la experiencia y cualidades que debe tener un traductor de marketing, que sea capaz es escribir con soltura textos publicitarios y adaptarlos muy bien a la cultura de llegada, que lo que le pedimos alguien encargado del manual de seguridad de una central nuclear, o de la descripción química de un medicamento, o del lenguaje de programación de un software. No se trata de ser mejor o peor traductor, sino sencillamente de tener las habilidades y experiencia para ese trabajo en concreto.

Las tarifas en determinados casos también son decisivas. Intentamos que no sean eliminatorias, pero a veces, cuando los precios que ofrece un traductor están por encima de los de otros colaboradores nuestros con experiencia y habilidades parecidas, hacen que tengamos que decantarnos por los de costes más competitivos.

También valoramos mucho la profesionalidad que los traductores muestran en la comunicación con nosotros. Puesto que buscamos profesionales de la traducción, los currículos o los mensajes mal redactados, con faltas de ortografía, estilo, puntuación y maquetación quedan automáticamente descartados. Necesitamos traductores que se preocupen por la calidad del servicio que ofrecen, y esto incluye cuestiones técnicas y personales. Entre las técnicas buscamos a personas con un alto dominio de la lengua de partida y la de llegada, que sepan traducir bien (lo que a veces no tiene que ver con el hecho de conocer bien una lengua, ni dos), que escriban adecuadamente, que se fijen en los detalles, que sigan correctamente nuestras instrucciones, que se ajusten a los plazos de entrega, que dominen los programas de traducción asistida que empleamos, etc. En cuanto a las habilidades personales, necesitamos a traductores motivados en trabajar con nosotros, que se muestren dispuestos a colaborar, que sean flexibles en la negociación de las condiciones, que sean honestos con respecto a su experiencia y formación, que cumplan con su palabra, que sea fácil comunicarse y trabajar con ellos, etc.

En ocasiones, las búsquedas también se complican cuando nos piden trabajar de o hacia lenguas que hablan (o escriben) un número reducido de personas como el finés, el gaélico, el escocés, el occitano, el criollo haitiano, el camboyano o el tamazight. O cuando lo que resulta poco común es la combinación, como por ejemplo de italiano a griego, de hebreo a español de España o de japonés a sueco. En algunos casos (hasta ahora reducidos, afortunadamente) hemos tenido que sugerir al cliente una traducción intermedia pasando por el inglés, pero en la mayoría de las veces, al final encontramos a los colaboradores que necesitamos. Con frecuencia, toda una aventura de investigación…

Margarita Sánchez-Barbudo

Vendor Manager

SeproTec

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On the Hunt for a Translator

In the searches for and the selection processes of translators, a large number of requirements are involved, which often makes it difficult (actually, very difficult) to find a good fit between the characteristics of the candidates and our needs at that particular time. The variables that we have to keep in mind are: the source language, the target language, the area of specialty, the rates, the translator’s availability, the ease of communication with the person (this includes factors like where the translator lives and the time difference, but other aspects as well that have more to do with their personal situation or their personality, like if they have quick and easy access to email and the telephone, and if they show that they are available and cooperative in answering our questions).

The source and target languages are the primary decisive, qualifying factors. For quality reasons, we only ask our translators to translate into their native language. So, if the client asks us for a translation from Swedish into Russian, we need a native speaker of Russian. But if they ask us for a translation from Russian to Swedish, we need a translator whose native language is Swedish. A huge difference! For example, there are infinitely more translators from English to Turkish (native Turkish speakers), than from English to Turkish (native English speakers). We are aware that there are translators and agencies that offer translations in both directions. However, with the exception of certain very, very rare cases of true bilingualism, we understand that a translator has one unique target language, which is their native or preferred language.

Another difficulty is the area of specialty. Many times we work with texts that have very specific content and that require very technical knowledge, not just in the area itself, but also in the proper terminology that must be used. For example, the experience and skills that a translator of marketing has to have – they have to be able to write advertising copy fluently and adapt it very well to the target culture – are very different from those that we require of someone in charge of translating the safety manual for a nuclear plant, or the chemical description of a drug, or software programming language. This is not about being a better or worse translator, but simply about having the skills and experience for that particular job.

The rates are also critical in certain cases. We try not to make them the qualifying factor, but sometimes, when the prices a translator offers are higher than those of other partners we work with who have similar experience and skills, this means we have to opt for the most competitive pricing.

We also very much appreciate the professionalism that translators show in communicating with us. Since we are seeking translation professionals, CVs or emails that are poorly written, with spelling, style, punctuation and layout errors, are automatically discarded. We need translators who care about the quality of the services they offer, and that includes technical and personal issues. Our searches include looking for people with a high proficiency in the source language and the target language, who can translate well (something which sometimes has nothing to do with the fact that they know a language well, or even two), who write properly, who pay attention to details, who follow our instructions correctly, who comply with delivery deadlines, who know how to use the computer-aided translation programs that we use, etc. Regarding personal skills, we need translators who are motivated to work with us, who show that they are cooperative, who are flexible in the negotiation of conditions, who are honest about their experience and education, who stick to their word, who are easy to communicate and work with, etc.

Sometimes searches can get more complicated when we are asked for translations from or into languages that are spoken (or written) by a smaller number of people, such as Finnish, Gaelic, Scots, Occitan, Haitian Creole, Cambodian, or Tamazight. Or when the unusual thing is the combination, such as from Italian to Greek, from Hebrew to Spanish for Spain or from Japanese to Swedish. In some cases (not that many so far, fortunately), we have had to suggest to the client that we do an intermediate translation through English, but most of the time we finally do find the partners we need. Many times, it’s all a research adventure…

Margarita Sánchez-Barbudo

Vendor Manager

SeproTec