Sin idioma

febrero 16th, 2015 | Posted by admin in Sin categoría - (0 Comments)

Paseo entre personas que pasean hablando

lenguas que no comprendo

por calles que no sé adónde me llevan.

 

En las paredes frases que no sé lo que dicen,

lo que gritan calladas.

 

Una mujer se acerca

y me pregunta algo que no entiendo,

me lo repite y vuelvo a no entenderla.

 

Parece un sueño pero estoy despierto.

 

Y así, desde hace días, podría decir años,

me he ido acostumbrando a no entender.

 

Le he cogido cariño a esta ignorancia,

a la elipsis que soy, a la sedante

dicha de no poder comunicar.

 

Recuerdo que Canetti soñaba con un hombre

que no hablase ninguna de las lenguas del mundo.

 

Una poesía de Juan Vicente Piqueras

Premio Loewe de Poesía 2012

Ayer se publicó en el periódico El País un artículo que me hizo reflexionar. Se trata de un pequeño análisis sobre la última encuesta del Instituto Galego de Estatística (IGE), en la que se publican datos que demandan todo nuestro interés.

Según esta encuesta, solo uno de cada cuatro jóvenes gallegos menores de 15 años habla gallego habitualmente. Los datos reflejan que, en cinco años, de 2003 a 2008, los que hablaban gallego pasaron a ser del 43,2 % al 30,29 %, un descenso significativo; mientras que los castellanohablantes pasaron a ser del 19,6 % al 20,28 %.

El debate se centra en el presunto descenso de los gallegohablantes en favor de otro – también presunto – ascenso de los monolingües, especialmente en castellano, a pesar del decreto de plurilingüismo que rige la enseñanza y que establecía, hasta 2010, una educación al 50 % entre las dos lenguas cooficiales. Ese año, el reparto se vio afectado por la entrada del inglés en el nuevo decreto y es aquí cuando se inicia de nuevo la polémica. La Real Academia Galega emitía una declaración institucional en la que solicitaba la derogación del decreto de 2010 con la intención de evitar «el desahucio del idioma de su propia casa» pero, ¿es el decreto de 2010 el causante de este descenso en el uso del gallego?

Sin entrar a valorar lo acertado o no de este último decreto, a mí, personalmente, no me gustaría ver que los idiomas que históricamente han enriquecido nuestra cultura muriesen paulatinamente en el museo de las lenguas. Creo que un idioma debe ser una herramienta útil y dinámica, que sume y no que reste, y es por eso por lo que me parece importante escuchar a la sociedad y entender sus necesidades.

Decía Darwing que «no sobrevive el más grande ni el más fuerte, sino el que sabe adaptarse»; y es que si no ponemos todo nuestro empeño en legislar con la mirada atenta en el presente, nunca seremos capaces de asegurar su futuro.

Es un debate interesante en el que la tan manida pluralidad se manifiesta con un sinfín de posturas diferentes; todas enriquecedoras, qué duda cabe.

Álvaro Salamanca

Responsable de Relaciones Institucionales