Agradezco que me regales peces, pero ¿y si me enseñas a pescar?

abril 25th, 2014 | Posted by admin in Sepropíldoras

No podemos negar el enorme valor de instituciones como la Fundéu o la RAE, que resuelven nuestras dudas lingüísticas a golpe de una simple llamada telefónica o de un correo electrónico, y «gratis total» o, lo que es lo mismo, «por cero euros». El problema es que nos volvemos perezosos y, peor aún, no aprendemos prácticamente nada. Si acaso, despejaremos alguna duda que, dependiendo de nuestra memoria, volverá o no a presentarse.

Pero es que, además, considerando la gran cantidad de fuentes en línea (¿por qué será que este en línea no logra desplazar al omnipresente online…?) a las que podemos acceder en nuestros días, también de baracalofi, la tarea de investigar la propiedad, validez, oportunidad o tradición de una voz o de una estructura sintáctica puede resultar apasionante.

Veamos de qué herramientas disponemos y su jerarquía a la hora de consultarlas. Hay que tener en cuenta que estas son las herramientas que usa la propia Fundéu para dar respuesta a más del 90 % de las consultas que recibe y para redactar un porcentaje similar de sus recomendaciones.

En primer lugar, como no podría ser de otra forma, está el Diccionario académico, el famoso DRAE, que por ser el Diccionario por antonomasia, el diccionario de los diccionarios, se puede escribir con mayúscula y en letra redonda (no pasa lo mismo si nos referimos a él con su título completo, Diccionario de la lengua española, en cuyo caso sí irá en cursiva y solo con la inicial mayúscula en Diccionario, como dicta la Ortografía —otro caso de uso antonomástico, por cierto— para los títulos de obras de creación). Lo aconsejable es acudir a él en primer lugar cuando se presenta una palabra o locución que desconocemos o de cuya grafía dudamos.

Es importante tener en cuenta que muchas voces contenidas en el DRAE incluyen la llamada «Artículo enmendado», con un atinado color rojo de fondo para que no se nos pase desapercibida. En tal caso, de lo que se nos está advirtiendo es de que en la próxima edición del Diccionario, la vigésima tercera (o vigesimotercera, que ambas formas son correctas), que saldrá en papel (y no entiendo por qué, teniendo en cuenta su grado de obsolescencia) el próximo mes de octubre, alguna de las acepciones de dichas voces ha cambiado, de modo que es fundamental tenerlo en cuenta y pinchar en el enlace para saber la evolución del dictamen académico.

Pero habrá casos en los que el Diccionario no nos dará la respuesta que buscamos, o al menos, con el detalle deseado. Puede sucedernos con las dudas ortográficas, gramaticales, toponímicas o relacionadas con los extranjerismos y neologismos dudosos, entre otras. En tal caso disponemos, en mi opinión, de uno de los mejores diccionarios electrónicos de dudas jamás publicado: el Diccionario panhispánico de dudas (DPD) de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).

En él podemos encontrar, además de la respuesta a las dudas mencionadas más arriba, otras muchas relacionadas con el uso de mayúsculas y minúsculas; la escritura y uso de abreviaturas, siglas y símbolos; las concordancias verbales y nominales; el uso de la tilde; el tratamiento de los topónimos; la escritura y el uso de los numerales, y un largo etcétera. Además, incluye 5 apéndices de una extraordinaria utilidad, como son el de países y capitales del mundo, con sus gentilicios; el de abreviaturas o el de símbolos y signos que se pueden o no alfabetizar, entre otros.

De modo que cuando queramos consultar dudas gramaticales, léxicas complejas, ortográficas y ortotipográficas, nada mejor que empezar por el DPD.

Pero puesto que este superdiccionario de dudas, publicado ya hace nueve años (2005), se encuentra en periodo de adaptación a la Nueva gramática de la lengua española (2009) y a la Ortografía de la lengua española (2010), ambas en línea y de acceso gratuito desde hace casi dos años y que, como indican sus fechas de publicación, son posteriores a aquel e incluyen cambios no recogidos en el DPD, es conveniente acudir a ellas para contrastar las informaciones que consideremos más dudosas o sobre las que deseemos obtener un mayor detalle.

Y si nuestra duda tiene que ver con el español de América, disponemos, también en internet, en la página de la ASALE, del completísimo —más de 70.000 entradas— Diccionario de americanismos, en el que podemos contrastar el uso y, por tanto, la conveniencia o no de utilizar miles de vocablos habituales en los distintos países de Hispanoamérica. Para hacerse una idea de su importancia, baste con decir que sobre este diccionario se apoyó la Fundéu BBVA para elaborar la recomendación del término escrache, elegida palabra del año en el 2013 por la propia Fundación.

Para concluir con los múltiples recursos que nos ofrece la página electrónica de las Academias, no podemos olvidarnos de su banco de datos, en el que se encuentran disponibles tres corpus de gran utilidad para conocer diacrónicamente los usos contextualizados del léxico español: el Corpus Diacrónico del Español (CORDE), el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA) y el Corpus del Español del Siglo XXI (CORPES XXI). El primero recoge 250 millones de registros, desde las primeras referencias escritas en castellano hasta textos del año 1975, la mayoría provenientes de la literatura, el ensayo, el teatro y la poesía. El CREA recoge más de 160 millones de registros, escritos y orales, en este caso recogidos en su mayor parte de medios de comunicación españoles e hispanoamericanos fechados entre los años 1975 y 2004. Y el CORPES XXI, en construcción, aunque ya accesible para su consulta, ya dispone de más de 160 millones de registros producidos desde 2004 hasta nuestros días, y su intención es publicar 25 millones de entradas por año.

En muchas ocasiones estos corpus resultan de gran ayuda, en especial cuando dudamos de si una expresión es tradicional en español o se trata de un calco semántico o sintáctico (normalmente del francés o del inglés), pero también para conocer el significado y características de palabras, expresiones y construcciones a partir de los usos reales registrados. Sea como fuere, puede incluso resultar un fantástico entretenimiento si te gustan las palabras…

Otros diccionario de español-español de prestigio y disponibles en la red de forma gratuita son el Clave, de SM; el María Moliner en línea (es una versión desactualizada, pero aun así, de gran utilidad) y el de Wordreference, principalmente por sus utilísimos foros y por su completísimo apartado de sinónimos y antónimos del español (y también del inglés).

En cuanto a los recursos más fiables para resolver dudas toponímicas, más allá del apéndice sobre países, capitales y sus gentilicios del DPD, mencionado más arriba (la Ortografía tiene otro más actualizado, pero desgraciadamente solo se ofrece en la edición en papel), cabe destacar el Libro de estilo interinstitucional de la UE, que incluye una actualizada y completísima lista de Estados, territorios y monedas del mundo consensuada con la RAE y con el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España. Otra referencia extraordinaria, aunque pueda resultar algo chocante, es The World Factbook de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana, la temible CIA, en el que se ofrece una amplísima información, actualizada semanalmente, de todos los países y regiones del mundo. Más allá de su interés intrínseco para conocer la geografía, demografía, economía, régimen político o militar de prácticamente todas los países del mundo, puede resulta de gran ayuda para investigar sobre toponimia internacional. Por último, but not least, está la página de la ONU titulada Estados miembros de las Naciones Unidas, en la que se ofrece una amplia información de sus 192 Estados miembros mediante enlaces a las webs compartidas por la ONU con cada Gobierno. Un filón para conocer de primera mano la toponimia oficial de prácticamente todos los rincones del mundo.

En otro artículo abordaré las referencias más fiables y prácticas, desde mi punto de vista, para acometer traducciones equilibradas, precisas, documentadas y razonables del enorme caudal de angloneologismos que se publican a diario en los medios de comunicación y cuyas correspondencias en español resultan en la mayoría de las ocasiones muy complicadas.

De momento, y para hacer más grata la espera, os paso el enlace a una web con las mejores páginas de descarga gratuita y legal de libros (incluyendo libros de texto y manuales de referencia): http://armakdeodelot.blogspot.com.es/2014/01/absolutamente-todos-los-sitios-donde.html. ¡Que la disfrutéis!

 

Jaime Garcimartín

Exredactor de la Fundéu BBVA

Consultor Lingüístico – SeproTec

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2 Responses

  • Concepción Polo says:

    ¡Equipadísimos nos vamos de pesca lingüística con todos estos recursos! Aunque yo le echaría también el anzuelo a un par de corpus más: el Corpus del español de Mark Davies: http://www.corpusdelespanol.org y el Nuevo diccionario histórico del español (CDH) de la RAE: http://www.rae.es/recursos/banco-de-datos/cdh. No entiendo muy bien por qué en su día solo se le dio bombo al CORPES XXI, cuando el CDH supone también un grandísimo avance: nace a partir de la suma de contenidos CORDE + CREA (+ Fichero general), pero ¡procesados morfológicamente!, del tal forma que comparte el tratamiento textual y la interfaz de búsqueda con el famoso CORPES XXI. La existencia, por fin, de corpus etiquetados en español nos abre una puerta a la investigación de fenómenos sintácticos y léxicos a una escala inimaginable. Me temo que es hora de cambiar el chip y empezar a utilizar el CDH en lugar del CORDE y el CREA ; )

    Saludos.
    Concepción Polo

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