«A capela», «llamar a consultas» y «atender por el nombre de…»

marzo 14th, 2014 | Posted by admin in Sepropíldoras | Sin categoría

Veamos el siguiente titular: «Alto Volta llama a consultas —‘a capella en grito’— al embajador de Zanzíbar, que atiende al nombre de Mobutu».

¿Cuántos errores has detectado en este supuesto y delirante encabezamiento? Yo veo, al menos, seis…

Dos de ellos son de carácter geográfico, o mejor dicho, geopolítico, por lo que digamos que sirven para añadir un puntito de exotismo a una sección tan «seria», centrada en lengua y traducción, como la que nos ocupa: Alto Volta es Burkina Faso desde 1984 y Zanzíbar, la isla de las especias (‘costa de los negros’, en persa), es una región —una isla— de Tanzania, por lo que, al no ser un Estado soberano, no puede tener embajadores.

Centrémonos, por tanto, en los cuatro errores restantes. Al primero de ellos, el más evidente, y del que también podríamos decir que es de recurso, como los dos anteriores, lo podemos considerar un «error de colocación», pero sobre todo, un error colosal. Tan lamentable y quimérico que si tecleas en Google «a capella en grito», no aparece ni un solo resultado. Y eso debe de ser grave, porque ese mismo buscador devuelve nada menos que 546.000 resultados cuando insertamos en su cajita la voz Mikel Jakson, tal cual (recordemos que lo correcto es Michael Jackson). Nadie en su sano juicio, o que tenga un nivel elemental de español cometería el error de confundir voz con capella. De modo que pasemos ya, sin más «delación», a lo que realmente nos ocupa.

Y para ello, no hace falta salir de la anterior colocación estrambótica —que no bizarra—; en ella encontramos, por fin, un error real, procedente en esta página y, lamentablemente, bastante común: escribir cappella con doble ele, pero una sola pe. No hay más que acudir al Diccionario panhispánico de dudas (DPD) para comprobar que la locución italiana a cappella se escribe en cursiva cuando se utiliza para aludir a la música vocal polifónica que se ejecuta sin acompañamiento instrumental, y en redonda, sin resalte tipográfico y con la grafía adaptada a capela (una sola pe, una sola ele), para referirse, en general, al hecho de cantar sin acompañamiento instrumental —algo que vimos hacer esta misma semana con su himno a los cerca de 50.000 seguidores del Atlético de Madrid que asistieron en directo a la aplastante victoria de su equipo sobre el AC Milan  en el partido de vuelta de octavos de la Liga de Campeones—. Lo que no es apropiado es usar la grafía híbrida a capella, ni en redonda ni en cursiva, como hicieron algunos medios de comunicación y muchas otras webs en sus crónicas del partido mencionado.

Si no me fallan las cuentas, ya solo quedan dos errores por tratar. Empecemos por el de más etiqueta, que además es de concepto: «el Gobierno de X llama a consultas al embajador de Y». Esto, trasladado al mundo del fútbol, sería como si Casillas (Gobierno X), justo antes de que Messi (embajador de Y) le lanzara un penalti —en Copa o en Champions, claro—, se acercara el punto fatídico y le preguntara por dónde lo va a tirar (lo lógico es que si Casillas tiene que llamar a consultas a alguien sea, por ejemplo, a su compañero —embajador— Di María, que conoce muy bien a su compatriota Lio Messi). Diríamos en este caso, trasladando el lenguaje diplomático al fútbol, que Casillas llamó a consultas a Messi, algo a todas luces absurdo. Un Gobierno llama a consultas a sus propios embajadores, no a los de Estados ajenos; cuando se da este segundo caso, lo que se hace es convocar al embajador del país X. Sin embargo, como se puede comprobar al pinchar en este enlace, son muchos los medios que hacen un uso inapropiado de la locución llamar a consultas.

Por último, tenemos al embajador que «atiende al nombre» de Mobutu. En español de España (o españolés, que diría mi excompañero Alberto Gómez Font), entre los múltiples significados del verbo atender está el de ‘llamarse de una determinada manera’. Hasta aquí, bien: el embajador de Zanzíbar se llama Mobutu. El problema es la preposición al, pues tal como recoge el DPD en el punto 4, letra b, de su entrada sobre este verbo tan polisémico: ‘[el verbo atender, con el significado de ‘llamarse de una determinada manera’] siempre va seguido de un complemento precedido de por. Así, lo apropiado habría sido escribir que el embajador de Zanzíbar «atiende por el nombre de Mobutu».

De modo que el titular de este artículo, después de asearlo convenientemente, quedaría como sigue: «Burkina Faso llama a consultas —a capela— a su embajador en Tanzania, que atiende por el nombre de Mobutu».

 

Jaime Garcimartín

Exredactor de la Fundéu BBVA

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